Viendo un colibrí

Se entrecorta mi respiración en la contemplación de lo que es. Su simpleza conmociona todo mi sentir y, me recuerda la súblime conexión que nos une, esto es lo que somos, lo que es auténtico en nosotros y nos conforma.

El tiempo, por un instante, no se escabulle. Y, más valioso que cualquier elemento material, es esta eternidad que me atraviesa como una imagen llena de vida atesorada en mi mente y en mi cuerpo.

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Ciclo 2017-2018

Un ciclo que ha llegado a su fin, una etapa repleta de profundos aprendizajes. En donde la vida no ha sido color de rosa, ha sido ella misma mostrándose en lo que es, un constante devenir de cosas por aprender, por soltar y por transformar.

Choques de realidad que nos hacen mirar aquello que  negábamos, aquello que pensábamos no estar listos para enfrentar o incluso considerábamos imposibles. En ese preciso momento es cuando debimos y debemos,  sin ningún tipo de advertencia o explicación HACER, hacer por y para nosotros mismos; por y para los demás. En donde la circunstancia conviene para nuestra evolución, crecimiento y apertura mental de todo aquello que nos rodea, de todo aquello que es posible manifestar. Circunstancias diversas que, en general, no han sido faciles sino arduas y que ha requerido grandes esfuerzos tanto físicos como mentales, pero que me ( nos) han ENSEÑADO.

Enseñado que no hay nada más, ni nada menos que este preciso e indivisible instante de vida; que muchas veces existimos y que pocas realmente vivimos. Que la responsabilidad está en nuestras manos y depende sola y únicamente de uno mismo: nadie tiene la culpa de lo que me pasa, nadie me enoja sino que yo mismo de alguna manera acepto reaccionar de determinado modo y nadie hace las cosas con el fin de hacerme algún mal.

Cada uno tiene el poder de controlarse, de aprender a manejarse, a aceptar y a soltar. Tenemos la capacidad de expresarnos, de ser nosotros mismos sin filtros; que lo único que logran es demostrar absurdas apariencias y nos quitan el  vital tiempo que tenemos para vivir, nos hacen parecer otros( pero, que le otorgamos ese poder también!)

Nos desconectamos, nos alejamos de nuestro movimiento que nos articula en aquello en lo que vamos siendo, a través de este inmenso tejido interconectado al que llamamos vida. Una montaña rusa con momentos felices y tristes; días en los que todo parece mal, sin sentido, absurdo y otros repletos de amor, de sonrisas de coherencia con nuestro ser el el entorno.

Y esto me surge como una síntesis y también una propuesta, ¡ No resistamos, no nos inmobilizemos. Aceptemos y hagamos frente a aquello que está siendo!! ❤❤

El escribir


Algunos años atrás leí algo que siempre me hizo ruido y lo hizo ya que visibilizó en mi lo saludable que puede llegar a ser el escribir. Cuando escribimos necesitamos, la mayoría de las veces, explicar y reflexionar sobre aquello que estamos escribiendo. Este es el sentido que le doy a la escritura: el acto de escribir es como un espejo que refleja nuestro diálogo interno y el tejido que se va formando con la suma de letras, palabras, oraciones y párrafos, mientras nuestras manos funcionan como puentes que unifican todo este proceso. Así es como a través de los últimos años, además de una herramienta académica, el escribir ha sido y sigue siendo para mi una forma de conectarme conmigo misma y con mis emociones. Aquello que leí es el siguiente fragmento:

En esta sociedad donde las cosas van cada vez más rápido y estamos tendiendo a administrar nuestra vida mediante mensajitos de celular, es muy importante aprender a saber postergar una decisión. Hay que aflojar esa presión que existe entre pulsión y acto, hay que darle tiempo al pensamiento para que pueda realizar hipótesis, hay que dejar que la pulsión sea analizada en su totalidad por nuestra inteligencia; y eso… necesita tiempo. Me gusta mucho el trabajo de un pedagogo polaco, Janusz Korczac, que investigó mucho este tema del aplazamiento frente al acto. Él trabajaba en una institución con huérfanos que constantemente iban a verlo con pedidos; por supuesto, todos querían una respuesta, una satisfacción a su problema ya mismo. Así fue como decidió implementar un sistema: les dijo que a partir de tal día, él recibiría todas las quejas solo por escrito. Korczac justificaba ese hecho diciendo que cuando uno escribe necesita explicar, y luego hay que esperar la respuesta. De esta manera, estamos dejando esa postura de pulsión en la que exigimos ya tener satisfacción a nuestras quejas.

Educ.ar, Conferencia de Philippe Meirieu: La opción de educar y la responsabilidad pedagógica, (2013). 

Esta pequeña parte de un gran texto, archivado como si fuera una nota en la heladora, hoy me invito a hacer lo que estoy haciendo ahora, escribiendo. Y eso me entusiasma y, a la vez, me sorprende, ya que nunca sabemos, ni sabremos, con certeza hacia donde los pequeños actos nos conducen. Hacia donde esas diminutas cosas que nos pasan que, casi siempre son casuales o azarosas, están dirigidas y cuáles son sus resultados.

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